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Papillas y cereales
Los cereales infantiles y las papillas suelen ser uno de los primeros alimentos que prueba el bebé cuando empieza la alimentación complementaria. Aportan energía, hierro y otros nutrientes en una textura fácil de tomar, y permiten introducir el gluten de forma progresiva. En FARMACIA BARCELÓ Los Garres tenemos cereales y papillas para cada etapa y te explicamos cómo elegirlos y prepararlos.
Tipos de cereales infantiles
- Sin gluten: de arroz o maíz, suelen ser los primeros que se ofrecen.
- Con gluten: de trigo, avena, cebada o centeno, o mezclas de varios cereales.
- Integrales: con más fibra, para cuando el bebé ya ha probado los cereales básicos.
- Con frutas, verduras o leche: versiones listas para preparar con agua.
- Enriquecidos: con hierro, vitaminas y minerales.
Fíjate en el azúcar
Muchos cereales infantiles contienen azúcares, ya sea añadidos o procedentes de procesos como la hidrólisis, que transforma los almidones en azúcares más sencillos. Lee la lista de ingredientes y la tabla nutricional, y elige preferentemente los que no llevan azúcares añadidos ni miel. Acostumbrar al bebé a sabores poco dulces le ayudará a aceptar mejor otros alimentos.
La introducción del gluten
El gluten puede introducirse a partir de los seis meses, en pequeñas cantidades al principio y aumentándolo poco a poco, igual que el resto de alimentos. No se recomienda adelantarlo ni retrasarlo sin motivo. Si hay antecedentes de celiaquía en la familia, coméntalo con el pediatra.
Cómo preparar la papilla
- Lávate las manos y usa un plato y una cuchara limpios.
- Prepara los cereales con leche materna, con la leche de fórmula que tome el bebé o con agua si ya contienen leche, siguiendo las indicaciones del envase.
- Empieza con una consistencia más líquida y ve espesándola según la tolere.
- Comprueba la temperatura antes de dársela.
- Ofrécesela con cuchara, no en el biberón, para que aprenda a comer.
Papillas de frutas y verduras
Las papillas caseras de frutas y verduras son sencillas de preparar: basta con cocer o chafar los alimentos, sin añadir sal ni azúcar. Las papillas envasadas son una alternativa práctica para viajes o días con poco tiempo; elige las que tienen una lista de ingredientes corta, sin azúcares ni sal añadidos. Una vez abierto, el tarrito se guarda en la nevera y se consume en el plazo indicado.
Ideas para variar
Los cereales no tienen por qué tomarse siempre en papilla. A medida que el bebé crece, se pueden mezclar con fruta chafada, incorporar a purés de verduras para espesarlos o preparar pequeñas tortitas blandas de avena y plátano que el bebé pueda coger con la mano. La pasta y el arroz bien cocidos, el pan y la sémola son también cereales que puede ir probando.
Tarritos y bolsitas
Las bolsitas con boquilla para tomar directamente son muy cómodas, pero conviene ofrecer su contenido con cuchara: tomado directamente de la bolsa, el bebé no aprende a comer con cuchara ni a masticar, y suele tomar más cantidad de la que necesita. Úsalas de forma puntual y no como alimento habitual.
Conservación de las papillas caseras
Las papillas caseras se conservan en la nevera, en un recipiente cerrado, durante uno o dos días. También pueden congelarse en raciones individuales, por ejemplo en cubiteras con tapa, y descongelarse en la nevera la noche anterior. No guardes los restos de una papilla que el bebé ya ha empezado a comer, porque la saliva la contamina.
La cena y el sueño
Muchas familias creen que una papilla de cereales espesa por la noche hará que el bebé duerma más horas. No hay pruebas de que sea así: los despertares nocturnos dependen sobre todo de la maduración del sueño. Ofrécele una cena adecuada a su edad, sin sobrecargarla, y mantén una rutina tranquila antes de acostarle.
Cereales y estreñimiento
Al empezar con los cereales, algunos bebés hacen las deposiciones más duras. Ofrecer agua, incluir frutas como la ciruela, la pera o el kiwi, y alternar con cereales integrales o con avena suele ayudar. Si el bebé tiene dolor al hacer caca o pasan varios días sin deposiciones, consulta con el pediatra.
Señales de intolerancia o alergia
Al introducir un alimento nuevo, observa durante los días siguientes si aparecen ronchas en la piel, hinchazón en la cara o los labios, vómitos, diarrea o molestias. Si notas alguna reacción, retira el alimento y consulta con el pediatra. Ante una dificultad para respirar o una hinchazón importante, acude a urgencias.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas cucharadas de cereales le doy?
Empieza con poca cantidad y aumenta según su apetito. Las indicaciones del envase son orientativas.
¿Puedo añadir cereales al biberón?
No se recomienda, salvo indicación del pediatra: dificulta que aprenda a comer con cuchara y regule su apetito.
¿Puede tomar copos de avena normales?
Sí, bien cocidos y triturados, a partir de que se haya introducido el gluten.
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