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Vitaminas y jaleas infantiles

Al llegar septiembre o tras un invierno de catarros, muchas familias se preguntan si sus hijos necesitan un aporte extra de vitaminas o un tratamiento con jalea real. La respuesta depende de cada niño: la mayoría obtiene todo lo que necesita de una alimentación variada, pero hay situaciones en las que un complemento puede ser útil. En FARMACIA BARCELÓ Los Garres te ayudamos a valorar si tu hijo lo necesita y a elegir el producto y la dosis adecuados para su edad.

¿Necesitan vitaminas los niños?

Un niño sano que come de todo, con frutas, verduras, legumbres, cereales, lácteos, huevo, pescado y carne, no suele necesitar suplementos. Las vitaminas no dan apetito por sí solas, no hacen crecer más ni mejoran el rendimiento escolar si no hay una carencia. En cambio, un exceso de algunas vitaminas puede ser perjudicial.

Cuándo pueden ser útiles

  • Niños con una alimentación muy selectiva, que rechazan grupos enteros de alimentos.
  • Recuperación tras una enfermedad prolongada, con poco apetito durante semanas.
  • Alimentación vegetariana o vegana, que requiere vitamina B12.
  • Algunas enfermedades digestivas que dificultan la absorción de nutrientes.
  • Déficits concretos detectados en un análisis, como el de hierro o vitamina D.

En todos estos casos, conviene que el pediatra valore la situación.

La jalea real

La jalea real es una sustancia que producen las abejas para alimentar a la reina. Tradicionalmente se ha utilizado como reconstituyente en épocas de cansancio o tras una enfermedad, a menudo combinada con vitaminas, própolis o extractos vegetales. Su eficacia no está bien demostrada. Además, puede causar reacciones alérgicas, en ocasiones graves, sobre todo en niños con asma, alergias o dermatitis atópica, por lo que en ellos debe evitarse.

Formatos para niños

  • Jarabes y soluciones: fáciles de dosificar con el vasito o la jeringa del envase.
  • Viales bebibles: monodosis prácticas para tratamientos de varias semanas.
  • Comprimidos masticables y gominolas: muy aceptados, pero con riesgo de que el niño los confunda con golosinas.
  • Gotas: para los más pequeños.

Seguridad ante todo

Guarda siempre las vitaminas fuera del alcance de los niños, sobre todo las que tienen forma y sabor de caramelo. Una ingesta accidental de grandes cantidades de algunos complementos, como los que contienen hierro o vitaminas A y D, puede ser peligrosa. No combines varios productos con los mismos nutrientes y respeta la dosis según la edad.

La mejor fuente: el plato

  • Vitamina C: naranjas, mandarinas, kiwis, fresas, pimientos y tomate.
  • Vitamina A: zanahoria, calabaza, boniato, verduras de hoja y huevo.
  • Vitaminas del grupo B: cereales integrales, legumbres, carne, pescado y huevo.
  • Vitamina D: pescado azul, huevo y, sobre todo, la exposición moderada al sol con las precauciones adecuadas.
  • Hierro: carne, legumbres, frutos secos molidos y cereales enriquecidos.
  • Calcio: lácteos, legumbres, frutos secos y verduras como el brócoli.

La vuelta al cole

El inicio del curso coincide con el cambio de horarios, menos horas de sueño y el contacto con muchos otros niños. Más que un suplemento, lo que más ayuda es recuperar rutinas: acostarse temprano, un desayuno completo, comida casera y tiempo de juego al aire libre. Si tras unas semanas el niño sigue muy cansado, pálido o sin apetito, consulta con el pediatra.

Niños deportistas

Los niños que practican mucho deporte necesitan más energía y líquidos, pero en general no precisan suplementos si comen bien. Asegúrate de que desayunan antes de entrenar, beben agua durante la actividad y toman una merienda con hidratos de carbono y proteínas después.

Niños que comen poco

Entre los dos y los cinco años es muy habitual que los niños coman menos y rechacen alimentos nuevos, sobre todo verduras. Es una etapa normal del desarrollo. Ofrece raciones pequeñas, presenta los alimentos varias veces aunque los rechace, come en familia sin pantallas y evita los premios con dulces. Si el niño crece bien y está activo, lo más probable es que esté comiendo lo que necesita.

El cansancio en la infancia

Un niño cansado de forma habitual suele estar durmiendo poco o con horarios irregulares, pasando mucho tiempo ante las pantallas o haciendo poca actividad física. Si además está pálido, sin apetito o pierde peso, consulta con el pediatra antes de recurrir a un reconstituyente, para descartar una anemia u otra causa.

Leer la etiqueta

Comprueba la edad a partir de la cual está indicado el producto, la dosis diaria y la cantidad de cada nutriente respecto a lo que necesita un niño. Fíjate también en si contiene azúcares, edulcorantes, colorantes o alérgenos.

Preguntas frecuentes

¿Las vitaminas abren el apetito?

No de forma general. Si tu hijo come poco, comenta con el pediatra su crecimiento antes de darle un suplemento.

¿Puedo darle las vitaminas de adulto partidas?

No. Las dosis y la composición de los productos infantiles están adaptadas a su edad.

¿Cuánto tiempo debe durar un tratamiento?

Normalmente unas semanas, según el producto y la indicación. No se recomienda tomarlas de forma continuada sin motivo.

Te asesoramos

Ven a la calle Mayor, 136, de Los Garres, de lunes a sábado de 9 a 22 horas. Si te preocupan los catarros frecuentes, consulta la sección de defensas infantil.