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Saciantes
El hambre entre horas y la dificultad para controlar las raciones son dos de los grandes obstáculos cuando se intenta perder peso. Los saciantes son complementos, normalmente a base de fibras vegetales, que aumentan su volumen en el estómago y ayudan a sentirse lleno antes y durante más tiempo. En esta sección de FARMACIA BARCELÓ Los Garres encontrarás saciantes en cápsulas, comprimidos y sobres, y te explicamos cómo actúan, cómo tomarlos correctamente para evitar problemas y qué alimentos y hábitos ayudan también a controlar el apetito.
Cómo actúan
La mayoría de los saciantes contienen fibras solubles, como el glucomanano, procedente del tubérculo de konjac, la goma guar o el plantago. En contacto con el agua, estas fibras forman un gel que ocupa volumen en el estómago y retrasa su vaciado, de modo que la sensación de saciedad llega antes. El glucomanano, en el contexto de una dieta baja en calorías, contribuye a la pérdida de peso cuando se toman tres gramos al día, repartidos en tres tomas de un gramo, con uno o dos vasos de agua antes de las comidas.
Cómo tomarlos
- Tómalos entre 15 y 30 minutos antes de las comidas principales.
- Acompaña cada toma de uno o dos vasos grandes de agua: sin agua no funcionan y pueden ser peligrosos.
- No los tomes justo antes de acostarte ni tumbado.
- Empieza con la dosis más baja para que el intestino se acostumbre.
- Sepáralos al menos dos horas de otros medicamentos, porque pueden reducir su absorción.
- Mantén una buena hidratación durante todo el día.
Precauciones
- No deben tomarlos las personas con dificultad para tragar, ni quienes tienen un estrechamiento del esófago o del intestino.
- Las personas con diabetes que toman medicación deben consultar, porque la fibra puede modificar la glucosa en sangre.
- No se recomiendan en niños y, en el embarazo o la lactancia, solo tras consultarlo.
- Si notas dolor en el pecho, vómitos o dificultad para tragar tras una toma, busca atención médica.
Efectos secundarios
Al principio es habitual notar gases, hinchazón o cambios en el ritmo intestinal, que suelen mejorar en unos días a medida que el intestino se adapta. Si no bebes suficiente agua, la fibra puede producir estreñimiento en lugar de aliviarlo. Aumentar la dosis poco a poco y beber bien ayudan a evitar estas molestias.
Alimentos que sacian
Algunos alimentos sacian mucho más que otros con las mismas calorías. Las proteínas, como el huevo, el pescado, la carne magra, el yogur natural o las legumbres, son las que más saciedad producen. La fibra de las verduras, las frutas enteras y los cereales integrales también ayuda, igual que los alimentos con mucha agua. Empezar la comida con una ensalada, una sopa o una crema de verduras es una forma sencilla de comer menos en el segundo plato sin pasar hambre.
Hambre física y hambre emocional
El hambre física aparece poco a poco, se calma con cualquier alimento y desaparece al comer lo suficiente. El hambre emocional, en cambio, llega de golpe, pide alimentos concretos, normalmente dulces o salados, y no se calma aunque estemos llenos. Antes de comer entre horas, pregúntate qué tipo de hambre tienes. Si es emocional, prueba a dar un paseo, beber un vaso de agua, llamar a alguien o esperar diez minutos: muchas veces el impulso pasa.
Comer despacio
Las señales de saciedad tardan unos veinte minutos en llegar al cerebro. Si comemos deprisa, hemos comido de más antes de sentirnos llenos. Deja los cubiertos en la mesa entre bocado y bocado, mastica bien, come sentado y sin pantallas, y sírvete en platos más pequeños.
Horarios regulares
Saltarse comidas suele terminar en un hambre difícil de controlar a última hora del día. Repartir la alimentación en tres comidas principales y, si lo necesitas, una o dos tomas pequeñas a media mañana y a media tarde ayuda a llegar a cada comida con un apetito razonable. Planificar qué vas a comer y tener en casa alimentos saludables preparados evita recurrir a lo primero que se encuentra en la despensa.
Dormir y descansar
La falta de sueño altera las hormonas que regulan el apetito: aumenta las ganas de comer y, en especial, el deseo de alimentos dulces y muy calóricos. Dormir siete u ocho horas, con horarios regulares, es una ayuda real para controlar el hambre al día siguiente. El cansancio y el estrés también hacen que busquemos en la comida una recompensa rápida.
Picoteos inteligentes
- Una pieza de fruta entera.
- Un yogur natural o un vaso de leche.
- Un puñado pequeño de frutos secos naturales.
- Palitos de zanahoria o pepino con hummus.
- Una infusión, que reconforta y entretiene el apetito.
Preguntas frecuentes
¿Los saciantes producen estreñimiento?
Solo si no se bebe suficiente agua; bien tomados, suelen regular el ritmo intestinal.
¿Cuánto tiempo puedo tomarlos?
Pueden usarse durante las semanas de la dieta; para periodos más largos, consúltanos.
¿Puedo tomarlos con un sustitutivo de comidas?
Sí, aunque normalmente no hace falta, porque los sustitutivos ya están pensados para saciar.
Te asesoramos
Ven a la calle Mayor, 136, de Los Garres, de lunes a sábado de 9 a 22 horas. Si te cuesta organizar las comidas, mira también la sección de sustitución de comidas.