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Probióticos infantiles
Los probióticos son microorganismos vivos que, tomados en cantidad suficiente, pueden aportar un beneficio para la salud. En los niños se utilizan sobre todo para acortar las diarreas, prevenir las molestias digestivas asociadas a los antibióticos o aliviar los cólicos del lactante. Pero no todos los probióticos son iguales ni sirven para lo mismo. En FARMACIA BARCELÓ Los Garres te ayudamos a elegir el probiótico adecuado para cada situación y edad.
La cepa importa
Cada probiótico se identifica por su género, su especie y su cepa, y los efectos demostrados en los estudios corresponden a cepas concretas, no a todos los probióticos en general. Por eso, más que elegir «un probiótico», conviene elegir el que ha mostrado eficacia en la situación concreta de tu hijo. Te ayudamos a interpretar la etiqueta.
Cuándo pueden ser útiles
- Diarrea aguda: algunas cepas pueden acortar la duración de la diarrea en niños, junto con la rehidratación, que sigue siendo lo más importante.
- Durante un tratamiento antibiótico: ciertos probióticos reducen el riesgo de diarrea asociada a los antibióticos.
- Cólico del lactante: alguna cepa concreta ha mostrado beneficio en bebés amamantados con llanto excesivo.
- Viajes: para prevenir las molestias digestivas en los cambios de alimentación y de agua.
Cómo tomarlos
- Elige un probiótico con la edad de uso adecuada para tu hijo.
- Respeta la dosis y la duración indicadas.
- Si toma antibióticos, separa la toma del probiótico unas dos horas, salvo en el caso de los probióticos que son levaduras, que pueden tomarse a la vez.
- Disuelve los sobres o las gotas en un líquido frío o templado, nunca caliente, porque el calor destruye los microorganismos.
- Conserva el producto como indica el envase: algunos necesitan nevera.
Probióticos, prebióticos y alimentos fermentados
Los prebióticos son fibras que sirven de alimento a las bacterias beneficiosas del intestino, y están presentes en alimentos como las legumbres, la cebolla, el puerro, el plátano o la avena. Algunos productos combinan probióticos y prebióticos. Los alimentos fermentados, como el yogur natural o el kéfir, aportan también microorganismos vivos y pueden formar parte de la dieta habitual del niño a partir de la edad adecuada.
Seguridad
Los probióticos son seguros en la gran mayoría de los niños sanos. En niños prematuros, con las defensas muy bajas, con catéteres o con enfermedades graves, solo deben usarse con indicación médica.
La flora intestinal en la infancia
El intestino de un recién nacido se va poblando de bacterias durante los primeros años, influido por el tipo de parto, la lactancia, la alimentación, el contacto con el entorno y los antibióticos. Esta comunidad de microorganismos, la microbiota, participa en la digestión, la producción de algunas vitaminas y la maduración de las defensas. Una alimentación variada, rica en fibra, y el uso responsable de los antibióticos son las mejores formas de cuidarla.
Diarrea: lo primero, los líquidos
Ante una diarrea, el probiótico es un complemento, pero lo prioritario es evitar la deshidratación con sueros de rehidratación oral y mantener la alimentación habitual, sin dietas restrictivas. Consulta si hay sangre en las heces, fiebre alta, vómitos que no ceden, signos de deshidratación o si la diarrea dura más de una semana.
Probióticos y viajes
Si viajas con niños a un destino con alimentos y agua distintos, empezar a tomar un probiótico adecuado unos días antes y mantenerlo durante el viaje puede ayudar a prevenir las molestias digestivas. Extrema además la higiene de manos, bebe agua embotellada si no estás seguro de la calidad del agua y evita los alimentos crudos de origen dudoso.
Lo que los probióticos no hacen
Los probióticos no sustituyen a una alimentación saludable, no curan el estreñimiento crónico por sí solos ni previenen todos los catarros. Su efecto suele ser modesto y depende de la cepa y de la situación. Desconfía de los productos que prometen beneficios para todo. Si tu hijo tiene molestias digestivas frecuentes, dolor abdominal recurrente o diarreas repetidas, consulta con el pediatra para conocer la causa.
Formatos para niños
Los probióticos infantiles se presentan en gotas, muy prácticas para los bebés, en sobres para disolver en agua, leche o yogur, y en comprimidos masticables para niños mayores. Elige el formato que mejor acepte tu hijo y adecuado a su edad.
Preguntas frecuentes
¿Puede tomarlos un recién nacido?
Algunos están indicados desde el nacimiento, en gotas. Consulta antes con el pediatra.
¿Hay que tomarlos siempre con el antibiótico?
No es obligatorio, pero pueden ayudar a prevenir la diarrea, sobre todo en niños que la han tenido con tratamientos anteriores.
¿Cuánto tiempo hay que tomarlos?
En la diarrea, unos días; con el antibiótico, durante todo el tratamiento y unos días más.
Te asesoramos
Ven a la calle Mayor, 136, de Los Garres, de lunes a sábado de 9 a 22 horas. Para reponer líquidos, consulta nuestros complementos alimenticios infantiles.